🔸 La crisis tras los ataques y la respuesta del régimen iraní abre escenarios para la FIFA: desde una retirada del equipo hasta su posible sustitución o el refuerzo de la seguridad en Estados Unidos.
#INTERNACIONAL | A poco más de tres meses del inicio de la Copa del Mundo 2026, el conflicto entre Irán y Estados Unidos ha colocado a la FIFA ante un panorama incierto sobre la participación de la selección iraní en el torneo.
El presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, reconoció que la situación actual podría afectar la presencia del equipo. “Con lo que ha pasado… es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir”, declaró, dejando abierta la posibilidad de una retirada.
De acuerdo con el reglamento del Mundial 2026, si Irán anuncia su renuncia con más de 30 días de anticipación al inicio del torneo —programado para el 11 de junio—, enfrentaría una multa mínima de 250 mil francos suizos. Si la decisión se toma con menos de un mes de margen, la sanción aumentaría al menos a 500 mil francos.
Además, la federación tendría que devolver los recursos entregados por la FIFA para su preparación: 1.5 millones de dólares para gastos previos y 10.5 millones por su participación en la fase final. A ello podrían sumarse medidas disciplinarias, como la exclusión de futuras competiciones.
El reglamento también establece que, en caso de retiro o exclusión, la FIFA podrá decidir discrecionalmente si sustituye a la selección. Dentro de la Confederación Asiática, la principal beneficiada sería la selección de Irak, que obtuvo el derecho a disputar el repechaje intercontinental. De concretarse ese escenario, Emiratos Árabes Unidos podría ocupar su lugar en la repesca regional.
Si Irán decide competir, el desafío se trasladará al ámbito de seguridad y logística. La selección tiene programados sus tres partidos en territorio estadounidense y eligió como sede de concentración el Complejo Deportivo Kino, en Tucson, Arizona.
Ubicada en el Grupo G, enfrentará a Nueva Zelanda el 15 de junio en Los Ángeles, posteriormente a Bélgica en la misma ciudad, y cerrará la fase ante Egipto el 26 de junio en Seattle.
La participación iraní ya había generado tensiones diplomáticas debido a las restricciones de viaje para sus ciudadanos. En su momento, el entonces presidente Donald Trump autorizó visas para jugadores y oficiales, aunque no para aficionados.
Por ahora, la FIFA no ha emitido una postura oficial sobre el nuevo escenario derivado de la crisis en Medio Oriente, mientras el organismo analiza las posibles implicaciones deportivas, económicas y de seguridad rumbo al Mundial 2026.

